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NUEVE FRANJAS Y UN SOL

DOS HECHOS, DOS ÉPOCAS, DOS CULTURAS: LIBERTAD!

DOS HECHOS, DOS ÉPOCAS, DOS CULTURAS: LIBERTAD!

 

Foto publicada en el semanario Aquí referida a la Jornada del Obelisco… ¿gente o pancartas? No hay oriental que no comprenda su significado.


  
 
El domingo 30 de enero los iraquíes dieron un ejemplo de civismo como en pocos países hemos alguna vez podido ver.

No importa si estamos o no de acuerdo con que se hayan celebrado esas elecciones en el momento y condiciones en que se hizo. No vamos a discutir que motivos pudieron impulsar la no suspensión de los comicios, como tampoco vamos a teorizar sobre si ese aplazamiento hubiera o no pacificado el país.

Ni siquiera nos impulsa el análisis de las acusaciones que se han vertido antes, durante y posteriormente a ese día sobre la organización, las intenciones o los intereses, porque esta nota pretende ser solamente un estruendoso aplauso por un pueblo que no se amilana ni baja la cabeza ante propios ni extraños.

Menos aún nos importa lo que pueda obtener, como análisis de la respuesta de la ciudadanía iraquí, un presidente que desde la comodidad de otro país no quiso ni siquiera valorar la posibilidad de retrazar unas elecciones en las que se jugaba mucho del poco prestigio que le queda.

Lo que importa, más allá de los resultados, más allá del baño de sangre que no extrañó a nadie y más allá del miedo, es la esperanza; la expectación por la paz, por una vuelta a una normalidad de la que casi nadie tiene memoria porque las del 30 de enero del 2005, fueron en Iraq las primeras elecciones medianamente libres en el último medio siglo.

Fue un día histórico. Millones de votantes desafiaron las amenazas de las huestes insurgentes de regar con sangre las urnas y la serie de atentados no logró hacer fracasar el proceso electoral.

  

 
Ya quedó atrás el día. Ya la realidad superó las expectativas y el porcentaje de votantes puede ser un ejemplo digno de tenerse en cuenta por los ciudadanos de los países como El Reino Unido, España o Estados Unidos donde la concurrencia a las urnas generalmente (y salvo que reciban en el momento algún golpe bajo) no alcanza porcentajes medianamente representativos.

¡Que ejemplo acaban de dar los ciudadanos de este país donde la guerra y la guerrilla se han ensamblado en un solo holocausto y la vida y la muerte juegan una partida de naipes donde no vale más la astucia que la suerte!


Miraba una foto en la que se veía una larga, multitudinaria fila de iraquíes esperando para votar sin que importaran las balas ni los morteros que podían tomarlos como blanco.

Y me acordé de otra multitud que el 27 de noviembre de 1983, aún temerosa de algún tipo de represión, no bajó la cabeza y dijo ¡presente! para concluir el ¡no! de algunos meses atrás.Las circunstancias eran diferentes pero el resultado el mismo: defender la democracia. Y las cuatrocientas mil personas que tomaron hace más de dos décadas las calles de Montevideo y se dirigieron hacia un punto de concentración para oír una proclama, hoy deberíamos sentirnos identificados con esos millones de iraquíes que salieron de sus casas para también decir ¡presente!

Escrito el 31 de enero de 2005

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